En la segunda mitad del siglo XVIII, la revolución industrial demostró ser un catalizador de gran importancia para la evolución social, económica y tecnológica, inicialmente en el reino unido y extendiéndose a Norte América durante las siguientes décadas. La industrialización de procesos en diferentes áreas manufactureras representó un gran paso para la humanidad, que durante siglos había permanecido relativamente estancada en cuestión de economías.
De manera semejante, la revolución informática, desde mediados del siglo pasado, ha causado impactos que han catapultado el avance de los mismos aspectos: social, económico y tecnológico. Todos estos aspectos están relacionados con la educación de una u otra manera. Hoy, más que en ninguna otra época de la historia humana existe la posibilidad de compartir conocimientos de manera instantánea a través de un sólo clic. Antes del auge de las telecomunicaciones, el acceso al conocimiento estaba limitado a las aulas y a los libros, pero hoy en día, cualquier persona tiene la posibilidad de aprender virtualmente lo que se proponga, incluso de manera gratuita.
La interconectividad que permiten el internet y sus diversas herramientas ha roto las barreras que hacían que el conocimiento estuviera vedado a millones de personas. Debido a esto, personas que habitan incluso en países de economías emergentes logran acceder a capacitación que de otra forma no sería posible. En la medida que aumentan las veolicadades de internet y el acceso a nuevas tecnologías cualquier persona, en cualquier país podría capacitarse en su área académica de interés, lo cual tiende a causar un impacto directo en la economía de su país.
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